El barranquillero, no espera el milagro, lo hace. El futuro no es lo que va a pasar, sino lo que se construye. El manana empieza hoy. A Jose Consuegra Higgins le oi decir: barranquillero es el que se hace solo, a golpes de superacion y de paciencia. Puede perder batallas, pero gana la guerra. Como en el futbol, le meten goles, pero gana el partido. Es altivo, no soberbio; arrogante, no altanero; franco, no grosero. En nuestro lindo pais colombiano, al que tiene caracter, le dicen que es de mal caracter.
El barranquillero no entiende aquello de que la palabra se hizo para ocultar el pensamiento. Repudia el tuteo despectivo de arriba hacia abajo y desconoce el fatalismo chibcha, segun el cual: como nada puedo hacer, nada puedo desear.
El barranquillero no es un supersticioso de los perjuicios sociales, de los blasones y de las jerarquias. Con humor comenta. El conde esconde que no es conde; y en algunos arboles genealogicos no falta la tatarapizca. En Barranquilla, la gente es irreverente por temperamento.
Las penas o calamidades no turban la alegria contagiosa. La vida es toda una carrera de obstaculos. Si dos errores no conducen a un acierto, se ensaya un tercer error. Para el barranquillero no hay derrotas, sino experiencias. Se crece con el castigo como el gallo fino de pelea o el toro de lidia. La pelota de caucho, entre mas duro se tira contra el suelo, mas alto rebota.
Es rumboso en el agasajo, calido y desprendido en la hospitalidad y transparente siempre. Pero los barranquilleros tambien son hombres un tanto disparejos. Con frecuencia los abate el pesimismo y el desaliento. Cuando los barranquilleros sienten coraje, asumen responsabilidades dificiles y salen airosos. Para la minoria selecta no existe la palabra Imposible. Estos mantienen los pantalones bien puestos y cuando la mayoria duda y vacila, grita: adelante y lo que ha de ser que sea.
Mejor morir como leones, que vivir como corderos. El lider autentico siempre dice cosas grandes y piensa que tiene la victoria en el bolsillo. En la Costa abundan los arabes, los judios, los italianos, los americanos. Gracias a esta poderosa corriente de extranjeros, la extensa zona del Caribe, casi medio pais, dio el salto fragoroso a la civilizacion.